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curativas y creativias |
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Lo que yo creo
Por Alejandro Fajardo

Me llamo Alejandro Fajardo. En Junio de 2002 me diagnosticaron un osteosarcoma en el peroné izquierdo, es decir, un cáncer de huesos de los más agresivos. Pasé por todo el protocolo médico que está estipulado para este tipo de tumor: 4 meses de quimioterapia sin descanso, operación de extirpación del tumor y otros 4 meses de quimioterapia. Al finalizar el protocolo mi oncólogo decidió darme 30 sesiones de radioterapia. Sobre la décima sesión de radioterapia me hice las pruebas de evaluación final del tratamiento. Salían unas imágenes sospechosas en la misma zona. Tras una biopsia por punción me dijeron que había una recidiva del tumor, y que lo mejor que se podía hacer era amputar la pierna por encima de la rodilla y dar algunas sesiones más de quimioterapia. Eso hicieron. Durante esas tandas de quimioterapia posteriores a la amputación me hicieron pruebas para comprobar que el osteosarcoma no hiciera metástasis pulmonar, que es lo que suele pasar si la enfermedad sigue avanzando. Se veía una imagen sospechosa pero no se podía sacar nada en claro con las pruebas, así que me dijeron que lo mejor sería abrir para ver en vivo cómo estaban mis pulmones. Eso hicieron. Al abrir vieron que efectivamente el osteosarcoma había hecho metástasis pulmonar. No hicieron nada, ya no se podía hacer nada.
Una vez me repuse de la operación mi oncólogo me citó a solas para explicarme la situación. Muy simple: la enfermedad sigue avanzando rápidamente y ya no hay ningún tratamiento que pueda evitar tu muerte en pocas semanas, como mucho un par de meses. Ya no tendría que volver al hospital hasta dentro de unas semanas, cuando me empezara a encontrar mal, para preparar los paliativos.
Pero en ese momento pasó algo. Justo cuando me vine abajo y me empezaba a hacer a la idea de que me quedaban unas pocas semanas de vida, apareció un amigo que me había estado ayudando durante toda la enfermedad y me dijo que no lo diera todo por perdido, que fuera a ver a una amiga suya que era nutricionista y que sabía mucho acerca de cómo recuperar la salud. Yo no tenía nada que perder, así que al día siguiente fui. Cual fue mi sorpresa cuando esta mujer me contó que a ella le diagnosticaron un cáncer hacía más de veinte años y que no se sometió a ningún tratamiento médico, sino que decidió recuperar la salud a través de la nutrición y los productos naturales. En apenas seis meses logró la remisión total de las células cancerígenas. También me explicó que ella no era la única, que había conocido a varias decenas de personas que habían curado su cáncer de forma natural, incluso después de ser desahuciados. Aquel día cambió mi vida, ya no volvería a ser el mismo. Me empleé a fondo con los consejos de la nutricionista: seguí estrictamente una dieta depurativa, tomé los suplementos naturales de vitaminas y antioxidantes y recibí a diario tratamientos de energía. Me prometí a mi mismo que iba a salir de ésta. A partir de entonces empezó mi nueva vida. Una vida llena de esperanza, de pensamientos positivos, de amor, de algo que no había conocido antes: la verdadera felicidad. Empecé a disfrutar de cada segundo como nunca lo hice antes, empecé a desarrollar todo mi potencial para estar fuerte y positivo. La vida se convirtió en el mejor de los regalos. En este cambio de actitud reinaba un pensamiento: ESTOY COMPLETA Y ABSOLUTAMENTE CONVENCIDO DE QUE ME VOY A CURAR. No había espacio para la duda, en mi mente sólo cabía una posibilidad: mi curación total.
Fueron varias las cosas que cambiaron en mi mente con respecto a mi actitud hacia la enfermedad: En primer lugar, pasé de ser un “paciente” a ser un “agente”, es decir, tomé las riendas de mi proceso y me convertí en el auténtico responsable de mi salud. Ya no iba a dejar que los demás decidieran por mí, ahora iba a ser yo el que buscara las soluciones. Mi sabiduría interior y mi propio cuerpo me diría que técnicas usar y que productos tomar. Elegí algunas cosas y rechacé otras, pero todas las había buscado yo. YO ERA EL AUTENTICO RESPONSABLE DE MI SALUD, Y POR ESO BUSCABA SOLUCIONES.
Otro de los cambios en mi mente fue que iba a desoír sistemáticamente cualquier mensaje negativo acerca de mi situación. No iba a dejar que nadie me mostrase compasión, o pena, o lástima, o se pusiera triste o a llorar. En mi mente yo tenía claro que me iba a curar y por tanto no había ningún motivo para que nadie estuviera triste. ME RODEÉ DE PERSONAS POSITIVAS QUE CREÍAN EN MÍ Y QUE TAMBIÉN DABAN POR HECHO QUE ME IBA A CURAR. Eso le daba más fuerza aún al convencimiento que yo ya tenía. También dejé de ver a mi oncólogo porque siempre que iba, y a pesar de que las pruebas no salían mal, daba por supuesto que estaba muy enfermo y que me iba a morir. No le necesitaba, ahora yo era el dueño de mi salud.
El tiempo fue pasando y en las pruebas “no se apreciaba un avance significativo de la enfermedad”, lo que quería decir que, por lo menos, la enfermedad no avanzaba, se había estancado. Y así fueron pasando los meses. Un año después de que mi oncólogo me diera unos pocos meses de vida me hice unas pruebas y fui a verle. Me dijo que todo estaba prácticamente igual que hacía un año, que no entendía nada, que nunca había visto nada así, que estaban todos muy desconcertados. PERO NO ME PREGUNTÓ QUÉ ESTABA HACIENDO.
El tipo de tumor que yo tenía fabrica hueso al crecer. Cuando la célula cancerígena muere el hueso queda calcificado, no desaparece. Por lo tanto, las imágenes óseas de los pulmones no iban a desaparecer, y no había manera de saber si las células malignas están activas o muertas. La única manera parece ser que es deduciendo que si pasa el tiempo y la imagen no crece, es que no hay actividad maligna. Entonces le pregunté que cuanto tiempo tenía que pasar para que me dijera que ya estaba curado. Me dijo que si en un año no había cambios, eso era señal de que no había actividad, pero que pasara el tiempo que pasara él siempre iba a pensar que en mi cuerpo hay células cancerosas y que en cualquier momento podía seguir desarrollando la enfermedad. No volví a verle más. Esa no era una disposición que fuera a favor de mi salud.
Así, liberado del hospital, de los médicos, de las pruebas, del sufrimiento pasado, etc., empecé a vivir realmente, mejorando mes a mes en mi camino hacia la salud y el bienestar. Durante todos esos meses que estaba viviendo según los médicos “de regalo” me dediqué a indagar y conocer más acerca de la medicina natural y las llamadas terapias alternativas. Prácticamente no hacía otra cosa. No paré de conocer gente increíble, personas que vivían en el anonimato que dedicaban su vida a ayudar a los demás cuando la medicina les cerraban todas las puertas. Héroes anónimos que salvaban vidas insalvables a diario y que no se congratulaban por ello. Conocí a decenas de personas que habían sanado del cáncer y de otras enfermedades (fibromialgia, hepatitis, tuberculosis, ¡incluso parálisis!) usando su poder interior y los productos que tan sabiamente nos regala la Madre Naturaleza.
En poco tiempo me di cuenta de que faltaba una parte fundamental en mi proceso de sanación: el trabajo a nivel psicológico y emocional. A través de la autora Louise L. Hay pude trabajar de manera sencilla y con gran éxito mi autoestima, el pensamiento positivo y sobretodo EL PERDÓN, EL PERDÓN A LOS DEMÁS Y EL PERDÓN A MÍ MISMO. Gracias a sus técnicas pude CONOCERME MÁS A MI MISMO, ENCONTRAR LA RAÍZ DE MI ENFERMEDAD Y SANAR LAS HERIDAS EMOCIONALES DE MI PASADO. Al día siguiente de hacer este trabajo (que duró cuatro días seguidos enteros) me desapareció el único bulto que me notaba, un tumor de 6 centímetros que sobresalía de una costilla -aprovecho este momento en el que podéis estar desconfiando para decir que podéis contactar conmigo y con mi oncólogo en cualquier momento, no tiene sentido que me esté inventando nada-.
El trabajo que hice fue tan importante para mí que decidí hacer la formación para poder ayudar yo a otras personas a hacer ese proceso de autoconocimiento y sanación. Otro de los caminos de sanación que encontré y me sedujo fue la Terapia Regresiva en la línea del doctor Brian Weiss. Descubrí que resolviendo también los conflictos de un pasado más lejano, la salud se veía beneficiada. También hice la formación en este campo. Todo esto lo explico no para enseñar mi currículum, sino para dar a entender que cada vez iba profundizando más en el terreno de la autocuración.
Poco a poco fui ampliando mis conocimientos a través del contacto directo con estas personas y de algunos libros escritos también desde la experiencia con casos reales. Me empezó a apasionar tanto el tema que decidí dedicar el resto de mi vida a seguir buscando y practicando todas esas técnicas y terapias que buscan que la persona recupere la salud de una forma integral, que buscan la recuperación de la armonía entre cuerpo, mente y energía.
En esa búsqueda apareció un amigo mío director de cine y me dijo que todos esos casos y toda esa información eran tan potentes y tan importantes que debían ser expuestos a la luz pública. Decidimos poner nuestro empeño en hacer un documental y un libro sobre este tema y empezamos una tarea de investigación que aún hoy no ha cesado, y que seguro que no cesará jamás. Paralelamente al libro y el documental, estaba claro que era necesario crear una asociación que se ocupara de difundir esas historias y esos mensajes y que pudiera acoger e informar a todas las personas que sufren la problemática del cáncer. Hoy en día estos tres sueños están muy cerca.
Con todo el conocimiento que he ido acumulando he podido hacerme una idea bastante clara de cuales son las cosas que una persona que sufre cáncer puede hacer para recuperar su salud. He querido sintetizar todo este conocimiento y describir un PROCESO BÁSICO. Éste define lo que entiendo que es ESENCIAL Y COMÚN PARA CUALQUIER PERSONA. No obstante, cada uno debe buscar qué productos, técnicas o terapias son adecuadas para él en cada punto del proceso en el que esté. La persona debe ir trabajando los temas que le vayan surgiendo a lo largo de todo el proceso, e ir buscando los métodos que más conecten con él. Por ejemplo, si en un momento del proceso la persona empieza a tener fuertes dolores de espalda, podrá trabajarlo con acupuntura, flores de Bach, Rei-ki, visualizaciones, y un largo etcétera. Dependerá de la sabiduría interior de la persona el elegir una técnica u otra.
Personalmente, creo que el cáncer es un problema multifactorial, esto quiere decir que la causa de que aparezca el cáncer en una persona no es sólo una cosa, sino la combinación de varias. Por ello, creo que la persona debe afrontarlo también de manera multifactorial, trabajando a la vez los aspectos físicos, mentales, emocionales, energéticos y espirituales de su situación de salud. Entiendo que debe ser un trabajo holístico, que abarque a la totalidad de la persona. Sin embargo, no quiero decir que haya que hacerlo todo a la vez. Lo mejor es empezar por lo que a uno le parezca más fácil y accesible y poco a poco ir incorporando el resto de cosas, NUNCA SATURARSE QUERIENDOLO HACER TODO A LA VEZ. Este proceso se debe vivir como algo agradable y relajado. El estrés y la confusión son los mayores enemigos.
Por supuesto, todas y cada una de éstas técnicas y terapias deben estar supervisadas por un experto que tenga experiencia en estos campos.
Mi experiencia y mi conocimiento me hacen creer que los mejores métodos para afrontar el cáncer de manera natural y holística son:
A NIVEL FÍSICO
- Una dieta higienista. Una dieta en la que se separe la ingesta de carbohidratos, proteínas y azúcares, y se suprima el café, el alcohol, el azúcar, los productos refinados, la leche, los embutidos, las grasas saturadas, los fritos y las conservas.
- Uso de suplementos dietéticos naturales para ayudar a limpiar el organismo.
- Limpieza de colon con la llamada “hidroterapia de colon”.
- Eliminar los metales pesados de los dientes como los empastes de mercurio. Sustituirlos por empastes de porcelana u otros materiales no metálicos.
- Tomar PRODUCTOS NATURALES que potencien el sistema inmunológico y destruyan las células cancerígenas.
- Hacer algo de EJERCICIO SUAVE, si se puede. Un ejercicio suave puede ser simplemente caminar, nadar, etc. También son muy recomendables los ejercicios orientales como el Tai-Chi, el Chi-Kung (Qi-Gong) o el Yoga.
- Para cualquier persona enferma de cáncer esta totalmente contraindicado cualquier tipo de masaje, incluidos los masajes que puede dar un “jacuzzi”. Cualquier masaje aumenta el ritmo circulatorio y hace que todas las células, incluidas las cancerosas, se estimulen y vayan de un lado a otro del cuerpo. Una buena manera de relajarnos, deshacer contracturas, ayudar a desintoxicar y revitalizar nuestro cuerpo y mejorar nuestro sistema inmunológico y nuestra energía es a través de la REFLEXOLOGÍA. Otras alternativas son el Shiat-su y la acupuntura.
- Sobretodo PENSAMIENTO POSITIVO. Deshacerse de todos los mensajes y creencias negativas y llenar la mente con mensajes positivos de ilusión, salud y felicidad.
- DESHACERSE DE TODO TIPO DE ESTRÉS. El sistema nervioso debe estar relajado. No podemos permitirnos el lujo de estar estresados por el trabajo, las discusiones, las dificultades económicas, etc. Durante el proceso, mejor que sea otra persona la que se encargue de solucionar los problemas que no tengan que ver con la salud.
- ACEPTAR LA ENFERMEDAD. Perder todo miedo a pronunciar la palabra cáncer y a hablar sobre la enfermedad. Cambiar la idea de que cáncer es igual a muerte por la de cáncer es igual a oportunidad. Estar informado en todo momento de todo lo relativo al propio estado de salud. No negarse nada ni autoengañarse. Encarar la situación, por difícil que sea, con optimismo y confianza y siempre desde la aceptación de que hay un problema importante que resolver.
- Hacer cada día VISUALIZACIONES en las que visualicemos como nuestro cuerpo se limpia de toda enfermedad y recupera su fuerza y vitalidad. Hay millones de formas de hacerlo, cada no debe encontrar la suya guiado por un experto.
- Fomentar el HUMOR, la RISA y la ALEGRÍA. Cuando reímos y estamos contentos liberamos endorfinas que mejoran el funcionamiento de nuestro organismo, el tono vital y el sistema inmunológico.
- ENCONTRAR LA RAÍZ PSICOLÓGICA DE LA ENFERMEDAD. La enfermedad se produjo en un momento concreto de nuestra vida. Es necesario descubrir qué cosas de ese momento de nuestra vida fueron las que nos enfermaron. Qué era aquello que nos parecía tan difícil que preferimos estar enfermos a afrontarlo. ¿Qué es lo que estaba mal en tu vida justo antes de enfermar?
- ENCONTRAR LAS HERIDAS EMOCIONALES RELACIONADAS CON LA ENFERMEDAD. SANARLAS Y LIBERARSE DE ELLAS. Es fundamental ir al origen emocional de la enfermedad. Aunque no seamos conscientes, es muy probable que el origen de nuestra enfermedad sea el dolor emocional que nos produjo una situación que es ya muy lejana. Es necesario ir a buscar esa herida y sanarla. La experiencia demuestra que en cuanto tiene lugar esta sanación emocional la sanación física se acelera.
- Éste es quizás el punto más importante de todos. Es fundamental que lleguemos a saber qué personas nos han hecho más daño y hacer un trabajo personal para poder perdonarlas. El PERDÓN es necesario para la curación. Son muchísimas las teorías que dicen que el cáncer se genera debido a un antiguo resentimiento, a un dolor emocional que no se ha perdonado. Son muchas las personas que han sanado su cáncer sólo llegando a perdonar realmente a la persona que les hizo tanto daño.
- Ser conscientes de que la fuerza más poderosa es la del AMOR INCONDICIONAL. Amor incondicional hacia uno mismo y hacia los demás. El amor puro es la fuerza más curativa que existe. Es necesario que vivamos el proceso de la enfermedad desde el amor incondicional y no desde la ira, la rabia y la negatividad. Una de las mejores cosas que podemos hacer por nosotros mismos si estamos enfermos es cambiar cada queja por una sonrisa.
- El cáncer puede ser un gran maestro. Nos enseña a valorar las cosas importantes y a superarnos a nosotros mismos. Pone en nuestro camino a personas maravillosas que nos hacen descubrir el gran regalo que es la vida. Si no hubiéramos enfermado nunca hubiéramos tenido la oportunidad de vivir tan plenamente como vamos a vivir al hacer este aprendizaje. Por ello, podemos usar el poder de la GRATITUD para acelerar nuestra sanación. Si en vez de tratar a nuestra enfermedad con rabia o rencor la tratamos con gratitud, ésta se convertirá en un regalo, en una oportunidad para crecer, y si crecemos y aprendemos las lecciones, la enfermedad se irá para siempre.
- RECIBIR CADA DÍA COMO MÍNIMO UN TRATAMIENTO DE ENERGÍA, aunque lo ideal es recibir, si se puede, dos. Los puede aplicar uno mismo si ha aprendido la técnica, o si no su pareja, su familia,… o si no profesionales o voluntarios que estén instruidos en alguna enseñanza oriental. Las dos técnicas de sanación energética más usuales son el “Rei-ki” y “Zen y Larga Vida”.
- Si se está en condiciones y se tienen ganas, realizar regularmente ejercicios de TAI-CHI, CHI-KUNG (Qi-Gong) o YOGA mejorará el flujo de energía de nuestro cuerpo y revitalizará nuestros órganos. Con la práctica continuada cada vez será más fácil y nos sentiremos mejor.
A NIVEL ESPIRITUAL
- Lo más importante es tener PAZ INTERIOR. Esto significa no sentirse en deuda con nadie, no sentir que estás contra nadie, encontrar sentido a todo lo que pasa,… en definitiva, estar en paz contigo mismo y con los demás. El objetivo es llegar a sentir que no hay nada de que preocuparse, porque ya nos estamos ocupando de nuestra vida.
- Practicar al menos una vez al día la MEDITACIÓN. Esto nos ayudará a estar más relajados y encontrar respuestas a nuestras preguntas.
- AYUDAR A LOS DEMÁS. No es necesario hacer ninguna actividad, muchas veces la mejor ayuda es una mirada o una sonrisa. Si tenemos la voluntad y la actitud de querer ayudar a los demás estaremos ayudando tan solo con nuestra presencia y nuestra mirada. El apoyar y animar a otras personas que están pasando lo mismo que tú es uno de los mayores voluntariados que se pueden hacer.
Sintetizando al máximo los puntos que se han expuesto, podemos decir que las principales técnicas o métodos que podemos usar para afrontar el cáncer son:
1. Una dieta desintoxicante.
2. Productos naturales.
3. Hidroterapia de colon.
4. Eliminación de metales pesados de los dientes.
5. Ejercicio suave.
6. Reflexoterapia.
7. Cursos, talleres o sesiones individuales de autoconocimiento y autoestima.
8. Visualizaciones.
9. Recibir tratamientos de energía (Rei-ki o Zen y Larga Vida).
10. Meditación diaria.
Siempre es interesante documentarse sobre aquello que se quiere hacer. A continuación propongo algunos libros que creo que aportan información muy valiosa sobre los temas que se han expuesto.
Sobre todos los temas en general:
“Las 22 leyes de bienestar”. Greg Anderson. Ed. Edaf. Un libro fundamental.
“El Tao de la salud, el sexo y la larga vida”. Daniel Reid. Ed. Urano. Habla de nutrición, productos naturales, limpieza de colon, ejercicio, respiración, meditación,…
Sobre nutrición:
“Los alimentos nutren, los comestibles matan”. Marc Ams.
“Liberese de la proteinomanía”. Marc Ams.
Sobre el por qué de la enfermedad:
“Usted puede sanar su vida”. Louise L. Hay. Ed. Urano.
“La enfermedad como camino”. T. Dethlefsen y R. Dahlke. Ed. De bolsillo.
“La medicina del alma”. Eric Rolf. Ed. Gaia.
Sobre el poder de la mente:
“El poder está dentro de ti”. Louise L. Hay. Ed. Urano.
“Los secretos para liberar el extraordinario poder de su mente subconsciente”. Joseph Murphy. Ed. Open Project.
“Poder sin límites”. Anthony Robbins. Ed. Grijalbo.
Sobre la gratitud:
“Dar gracias a la vida”. John Demartini. Ed. Urano.
Quiero añadir que una de las herramientas más potentes que he encontrado es la cinta de cassette de Louise L. Hay “La autocuración”.
Además de éstas, existen muchas otras terapias naturales que benefician enormemente la salud. Aquí he reseñado las que para mí son esenciales, pero cualquier terapia que trabaje la salud yendo a favor del propio cuerpo y usando productos naturales puede ser de gran ayuda para ir mejorando en el proceso de sanación. Por citar unas cuantas, las terapias naturales y alternativas que pueden ayudar en el proceso de sanación son: acupuntura, flores de Bach, homeopatía, risoterapia, Shiat-su, técnicas de reequilibrio energético, terapia regresiva, cromoterapia, aromaterapia, etc…
A la hora de llevar a cabo estas técnicas y terapias es fundamental hacerlo guiados por un experto de confianza. Busca por referencias a la persona más conveniente y asegúrate de que estás avanzando. Recuerda que el terapeuta que ha sido magnífico para una persona no tiene porque serlo para ti. Sé crítico en ese sentido y busca siempre sentirte bien y comprobar tus progresos.
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